Las terapias alternativas y su uso en el tratamiento de la drogodependencia.
Por Mayte Gómez.

En los últimos años, las sociedades occidentales han sido testigos del crecimiento imparable de un amplio número de terapias y actividades relacionadas con la salud y el bienestar físico y mental. Entre los ejemplos más obvios destaca el interés creciente en la medicina occidental alternativa, incluyendo la Homeopatía, la Naturopatía o el Herbalismo, así como el "descubrimiento" de las medicinas orientales, sobre todo las procedentes de China y la India, con el que nos ha llegado la Acupuntura o el Ayurveda. Amparadas también por el creciente deseo de las sociedades occidentales por alcanzar un mayor bienestar, otras terapias como el Shiatsu, la Reflexología, la Músicoterapia o la Risoterapia se han ido popularizando. Finalmente, también ha aumentado el interés en prácticas ancestrales como el Yoga o el Tai Chi – por mencionar algunas entre las que son de inspiración oriental – o la meditación. Todas ellas son parte de la búsqueda de un tratamiento médico holístico, en el que todas las necesidades del ser humano – físicas, mentales, psicológicas, espirituales, emocionales – forman un núcleo inseparable, y en el que la salud se entiende no como la ausencia de enfermedad, sino como el bienestar en todas las facetas citadas, y el equilibrio entre todas ellas.

En países como el Reino Unido, Alemania o Canadá, el uso de estas terapias se ha incorporado de manera natural al sistema nacional de salud, y es común que algunas de ellas – como la Acupuntura o la Reflexología – se practiquen en hospitales y centros de salud, o incluso que los médicos de cabecera remitan a sus pacientes a profesionales alternativos en clínicas privadas. Por doquier puede encontrarse centros alternativos que ofrecen un amplio abanico de estas terapias, a las que se suma también la Psicoterapia y el Counselling de varias escuelas humanistas (Rogeriana, Gestalt, Transpersonal etc).

Tras varias décadas de crecimiento ininterrumpido, durante las cuales el 65% de la población de los países industrializados reconoce usar estas terapias (Harris, 2000), y en el que continua apareciendo un sinnúmero de revistas profesionales especializadas en el tema, las terapias alternativas han llamado la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en el año 2002 encargó un informe sobre su situación en el mundo. Este informe se publicó, además, con una estrategia internacional y recomendaciones para todos los países. Aunque el informe realizado para la OMS se concentra en el estudio de la denominada "medicina tradicional" (MT) (basada mayormente en el uso de las hierbas) que se utiliza, a menudo sin control gubernamental, en países en vías de desarrollo, el documento se ocupa también del desarrollo de las terapias alternativas (o "medicina complementaria") (MCA) en países desarrollados.

El informe menciona que tanto la Acupuntura como las medicinas basadas en el uso de las hierbas son las terapias alternativas más populares, y que existen numerosas investigaciones científicas que demuestran algunos de sus méritos: por ejemplo, el impacto que la Acupuntura puede tener a la hora de aliviar el dolor y las nauseas, o los efectos farmacológicos de los extractos de plantas, entre los que se incluyen efectos antiinflamatorios, vasodilatadores, antimicrobiales, anticonvulsionantes, sedantes y antipiréticos.

Respecto a las terapias sin medicación, la serie British Medical Journal de 1999 comentó sobre la MCA que los ensayos aleatorios controlados han proporcionado una buena evidencia de que tanto la hipnosis como las técnicas de relajación pueden reducir la ansiedad, y prevenir los trastornos provocados por el pánico y el insomnio. Los ensayos aleatorios también han demostrado que la hipnosis es una técnica valiosa para el tratamiento del asma y del síndrome de intestinos irritables, y el yoga es beneficioso para el asma ("Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional").

El informe de la OMS ofrece información sobre las acciones que algunos estados han tomado respecto a las terapias alternativas. Así, en 1992, el Congreso de Estados Unidos estableció una Oficina de Medicina Alternativa en los Institutos Nacionales de Salud (véase www.nccam.nih/gov), que posteriormente pasó a ser el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM). Desde 1999, el NCCAM ha recibido progresivos aumentos presupuestarios, hasta llegar a los 68,4 millones de dólares. Al mismo tiempo, la Casa Blanca estableció una Comisión sobre Medicina Alternativa, encargada de desarrollar recomendaciones legislativas y administrativas para maximizar los beneficios de la MCA para el público en general. Estados Unidos cuenta, además, con un gran número de unidades para el estudio de la MCA, basadas en instituciones de investigación tales como la Universidad de Maryland, Universidad de Columbia en Nueva York, Universidad de Harvard en Massachusetts y el Memorial Sloan-Kettering Cancer Centre en Nueva York (Ibídem).

La Unión Europea, por su parte, ha realizado un proyecto COST (Cooperación Europea en el campo de la investigación Científica y Técnica) sobre “medicina no convencional”. Y en 1999 la Asamblea Parlamentaria de la UE, mediante un documento titulado Un enfoque europeo a las medicinas no convencionales, pidió a los países europeos que fomentasen el reconocimiento oficial de la MCA en las facultades de medicina, a fin de alentar su uso en hospitales (Ibídem).

El informe finaliza con propuestas para que las terapias alternativas reciban un mayor "apoyo gubernamental" en toda la Unión e incita a los estados a que desarrollen "una amplia política nacional" de salud con la integración de la "MT/MCA relevante en los servicios e implementando políticas del sistema sanitario nacional y programas nacionales de MT/MCA" (Ibídem).

Según datos presentados por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, dependiente de la UGT, en España hay al menos 50.000 profesionales dedicados a las terapias naturales. Además, según la Confederación de Terapias Naturales y No Convencionales (COFENAT), este sector mueve unos 4.500 millones de euros al año, atendiendo una media de 5 pacientes diarios por cada consulta durante 200 días hábiles al año. Cada profesional cobra una media de 30 € por consulta, y cada paciente gasta una media de 60 € en productos naturales (Santos 1).

A pesar del crecimiento innegable de las terapias alternativas en España, el gobierno central ha respondido con cierta lentitud a la llamada de la Unión Europea, aunque sólo tiene hasta finales del año 2007 para hacerlo y proponer un plan de regularización. De momento, el paso más sólido ha sido el de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV), que ha presentado una proposición no de ley para la creación de un grupo de trabajo que estudie esta posible regulación durante la presente legislatura.

En Cataluña y Andalucía, iniciativas de ámbito comunitario están más avanzadas. El Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña publicó recientemente un Decreto (31/2007) "por el que se regulan las condiciones para el ejercicio de determinadas terapias naturales" (Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya Núm. 4812 – 1.2.2007). Mientras tanto, el Hospital de Mataró (Barcelona) está realizando una prueba piloto con más de 3.000 pacientes para evaluar la eficacia de las terapias alternativas. Según Alfons Vinyals, promotor de la experiencia, "la prueba está teniendo muy buena acogida… La valoración de los resultados debería servir para ver la viabilidad de que los centros de atención primaria pudieran dar este servicio en el futuro" ("Luz verde para las terapias naturales").

Andalucía ha mostrado interés en el Decreto de la Generalitat. La falta de una regularización oficial en esta Comunidad Autónoma, sin embargo, no ha imposibilitado que la Consejería de Salud haya incorporado a la cartera de servicios de la Sanidad pública la técnica de la Acupuntura para el alivio del dolor y la mejora de la función articular. Así lo anunció la consejera, María Jesús Montero, después de que la Junta de Andalucía encargase a la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETSA) un informe sobre la seguridad y eficacia de las terapias complementarias, con el fin de validar la efectividad de estas técnicas previa a su incorporación al sistema sanitario.

Tras el crecimiento espectacular de las terapias alternativas en todo el mundo, no resulta sorprendente que comenzaran a usarse también en el tratamiento de la drogodependencia.

En un artículo publicado en el Journal of Substance Abuse Treatment, Alex G. Brumbaugh ofrece un resumen de la historia de la Acupuntura en el tratamiento de la drogodependencia. En el año 1973, el Dr. H.L. Wen publicó un artículo científico en la revista Drugs and Society (vol. 2, no. 8, p 18) en el que ofrecía el primer análisis sobre los efectos de la Acupuntura en el síndrome de abstinencia. Dr. Wen había descubierto estos efectos por casualidad, al usar la Acupuntura como anestesia (lo cual es muy común en China y Hong Kong) en un paciente que, además, era heroinómano y padecía el síndrome de abstinencia. Al observar que los síntomas del síndrome de abstinencia mejoraban con la Acupuntura, Dr. Wen realizó un estudio más formal y para el año 1980 ya había publicado diez artículos científicos avalando su propuesta de que la Acupuntura funcionaba no sólo para superar los síntomas del síndrome de abstinencia, sino también para ayudar en el proceso global de desintoxicación. En concreto, Dr. Wen encontró, además, que los niveles de plasma ACTH, cortisol y c-AMP en la sangre de los pacientes después de 10 días de Acupuntura se redujo considerablemente, hecho que los científicos relacionaron con la supresión de los síntomas del síndrome de abstinencia (Wen 1978).

Tras el éxito del Dr. Wen en Hong Kong, el uso de la Acupuntura con drogodependientes se expandió a Estados Unidos, donde se usó de manera esporádica en la década de los setenta, especialmente en el Haight Ashbury Free Clinic en San Francisco. Pero fue en el Lincoln Hospital, del barrio de South Bronx, en Nueva York, donde bajo la dirección del Dr. Michael Smith, Director de la División de Conductas Adictivas del centro, que el protocolo de la Acupuntura se desarrolló y expandió hasta llegar a ser lo que es hoy (Brumbaugh 1993). El Dr. Smith comenzó a utilizar la Acupuntura en el tratamiento de la drogodependencia en 1975, lo que llevó a la creación de la National Acupunture Detoxification Association (NADA), que se dedica a entrenar a profesionales de la drogodependencia para poder practicar el método básico de Acupuntura auricular con sus clientes, sin necesidad de ser Acupuntor titulado. En el hospital se ha observado que los drogodependientes que presentan cuadros médicos más difíciles, con violencia o incluso paranoia, se han beneficiado de sus sesiones de Acupuntura (Smith 1988). Las conclusiones de numerosos artículos sobre el uso de la Acupuntura con drogodependientes son que la técnica oriental es un tratamiento "eficaz, barato y seguro", además de "especialmente eficaz con pacientes con poca motivación o con los que tienen un pronóstico bastante negativo". Este tratamiento "está indicado para pacientes con problemas de abuso de alcohol, benzodiazepine y opioid", a los que ayudó a "atenuar" los "síntomas del síndrome de abstinencia". La Acupuntura ayuda a reducir "la necesidad de consumir, la ansiedad y la depresión", además de ayudar a mejorar "la auto-estima" y a contribuir a que los pacientes se queden en el tratamiento y lo terminen (Gurevich 1996).

Otras terapias cuyo uso en el tratamiento de la drogodependencia está ampliamente documentado son el yoga y la meditación (trascendental y Vipassana). La Fundación Kripa, en la India, dirigida por el Padre Joe Pereira con el auspicio de las Naciones Unidas, ofrece un tratamiento de la drogodependencia basado en el yoga y la meditación, y continua abriendo nuevos centros en todo el subcontinente, además de ofrecer formación propia. En Inglaterra, tras la intervención en las cárceles de la asociación Phoenix Trust ofreciendo yoga y meditación a los prisioneros, y, en especial, a aquellos con problemas de drogodependencia, el Prison Service Health Care Directorate (Comité de Salud de las Prisiones) del Ministerio de Sanidad recomendó que se ofreciera no sólo yoga y meditación sino además Acupuntura, osteopatía y quiropraxia (Department of Health PSI 81/99). Los gobiernos regionales de Leicester and Rutland, también en Inglaterra, confirmaron que entre los prisioneros drogodependientes que participaron en un programa de yoga, meditación y Acupuntura, el porcentaje de recaídas en la droga y actos criminales disminuyó considerablemente (news.bbc.co.uk/1/hi/england/2016223.stm).

Los efectos de la Meditación Trascendental en drogodependientes y alcohólicos están ampliamente documentados en más de 500 estudios realizados en 210 universidades de 33 países en los últimos 25 años. Además, se han publicado más de 82 artículos en revistas científicas. Todos estos estudios se documentan en el libro Scientific Research on Maharishi's Trascendental Meditation and TM-Sidhi Program, Collected Papers (Investigación Científica sobre la Meditación Trascendental de Maharishi. Colección de Artículos), que contiene más de 4000 páginas en 6 volúmenes.

En el Boletín de enero de 1988 de la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas, se publicó un artículo firmado por G. Clements, Profesor de Física, L. Krenner, de la Asociación de Médicos de Austria, y W. Molk, de la Asociación de Medicina Ayurvédica de Viena, en el que tras analizar los resultados de diversas investigaciones, los autores concluían que "la práctica de Meditación Trascendental conlleva una reducción considerable en el consumo de drogas" (Clements 1988). También se encontró que la meditación "ordena las funciones neurofisiológicas, lo cual ayuda a que los meditadores respondan con más eficacia a las situaciones de estrés" (Ibídem). Según los autores, los resultados apoyan la hipótesis de que la Meditación Trascendental "consigue cierto equilibrio fisiológico y psicológico, en el que el comportamiento destructivo se elimina de manera natural" (Ibídem).

Sin duda alguna, el uso de las terapias alternativas en el tratamiento de la drogodependencia está aún en su infancia, y es necesario extender la práctica y seguir documentándola. Gracias a los éxitos ya cosechados, algunos países cuentan con centros de atención a drogodependientes dedicados a la intervención y desintoxicación mediante un programa de terapias alternativas y actividades de crecimiento personal. Algunos de estos centros de día o ambulatorios son el Coal Harbour Natural Health Clinic en Vancouver, Canadá (www.coalharbournhc.com), o The Core Trust, en Londres (www.thecoretrust.co.uk). Entre los centros residenciales destacan; The Sanctuary, en Byron Bay, Australia (www.sanctuarybb.com) o el Kripa Foundation Centre en India (www.kripafoundation.org). Sin embargo, con la excepción del Core Trust y la Kripa Foundation, la norma es que estos centros sean de carácter privado y ofrezcan un tratamiento costoso en instalaciones de lujo, todo ello claramente destinado a personas de alto poder adquisitivo. Sólo algunas asociaciones como The Core Trust, o la Kripa Foundation ofrecen este servicio sin ánimo de lucro para un público más amplio.

En España, Vida Plena es la primera asociación dedicada exclusivamente a la oferta de terapias alternativas para el tratamiento de la drogodependencia.